Dos agentes de la Policía de Transporte de Estocolmo (Suecia) fueron suspendidos de sus cargos luego de usar la fuerza para sacar a una mujer embarazada de un vagón del metro el pasado 31 de enero.

En un video registrado por testigos, se observa como los uniformados toman por ambos brazos a una mujer negra que estaba dentro de uno de los vagones del subterráneo y la sacan a la fuerza.

De inmediato es llevada hasta una banca cercana, donde es sometida bruscamente por los dos policías, mientras ella grita y se muestra inconforme con la situación. En el lugar se encontraba su hija pequeña que, sin entender lo que sucede, se echa a llorar y es consolada por otro oficial. La embarazada luego fue trasladada en una ambulancia a un hospital.

Según medios locales, la mujer viajaba sin un boleto válido y, cuando los guardias le impusieron la respectiva multa, ella se enfadó y se resistió a pagar. La discusión con los inspectores de boletos se intensificó rápidamente y dio lugar al incidente.

La escena provocó una gran repercusión en las redes sociales y ha reavivado el debate en Suecia alrededor del racismo y el uso desmedido de la fuerza por parte de las autoridades.

“No se manejó correctamente”

La Policía inició una investigación relacionada con las acciones de las partes involucradas. De acuerdo con un reporte oficial, la mujer es acusada de “resistencia violenta” y mala conducta.

Kristoffer Tamsons, de la Consejería de Tráfico de la región, confirmó este viernes que los guardias fueron retirados del servicio, subrayando que cualquier situación que implique “inseguridad, amenazas o violencia” en el transporte público será castigada.

Henrik Palmer, portavoz de la compañía de transporte público de Estocolmo, asegura que los videos demuestran que los uniformados fueron “demasiado enérgicos” a la hora de actuar, pero que desafortunadamente “es difícil hacer juicios razonables en estas situaciones”. De cualquier manera, es evidente que el caso “no se manejó correctamente”, aseveró.