El grupo Maroon 5 fue el protagonista, junto al deporte, del Super Bowl, una de las grandes citas del año en Estados Unidos que en esta ocasión está enredada en polémicas que eclipsan la célebre competición y han desanimado a artistas como Rihanna y Pink de actuar en su mítico descanso.

El grupo liderado por Adam Levine asumió en septiembre pasado la responsabilidad de encargarse del tradicional número musical que ameniza el descanso de la final deportiva.

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Seguirá así los pasos de artistas como Madonna, Beyoncé, Coldplay, Bruno Mars, Lady Gaga, Katy Perry y Justin Timberlake, quienes cosecharon audiencias millonarias con sus respectivos espectáculos.

Los números musicales de este evento son seguidos en directo por más de 100 millones de telespectadores en EE.UU. y terminan recibiendo comentarios por todo el mundo, incluso algunos de ellos se han convertido en fuentes de parodias, memes -con los tiburones bailarines de Katy Perry, en cabeza- y mensajes en redes sociales.

Pero, en cambio, el gran escaparate que supone esta cita no ha convencido fácilmente a intérpretes como Rihanna o Pink, quienes se negaron a actuar este año por una polémica vinculada a las reivindicaciones en favor de la comunidad negra estadounidense.

La propia Rihanna citó este tenso contexto como el motivo por el que rechazó la oferta de los productores para convertirse en la gran estrella de esta edición.

Ante esta situación, Maroon 5 decidió darle la vuelta y dar con un intérprete vinculado a la comunidad negra como su artista invitado, pero la búsqueda también fue más intrincada de lo esperado.

Ya en diciembre, la revista Variety publicó que más de una decena de cantantes rechazaron participar en la actuación, como Mary J. Blige, Usher, Lauryn Hill y Nicki Minaj, entre ellos.

Incluso la rapera Cardi B, quien participa en un tema con Maroon 5, se negó a actuar junto al grupo por las mismas razones que Rihanna, y dijo que solo aceptaría cuando “el jugador Kaepernick regresara a la competición”.

Así, los intentos no terminaron hasta que los raperos Travis Scott y Big Boi confirmaron su presencia en el escenario.

La lluvia de críticas no empapó demasiado a Big Boi, porque es de Atlanta (Georgia), ciudad que acogerá el encuentro deportivo y de la que el rapero es uno de los principales exponentes de su prolífica escena musical.

El otro invitado, Travis Scott, sí que recibió varios mensajes de desaprobación, algunos por parte de compañeros de profesión, pero aprovechó la oportunidad para donar 500.000 dólares junto a la liga nacional en favor de una organización que trabaja por la defensa de los derechos y la justicia social.

(Fuente: EFE)