Las conversaciones de paz entre delegados afganos y talibanes concluyeron este miércoles provisionalmente en Moscú, Rusia, con la suscripción de una declaración conjunta entre las partes. En las reuniones participaron importantes políticos del país, incluyendo el expresidente Hamid Karzai, miembros de la oposición y líderes tribales. El actual Gobierno de Afganistán no envió una delegación oficial.

El documento final, que se centra en la búsqueda de una salida política a un conflicto de 18 años, hace hincapié en el respeto a los cánones islámicos y respalda el trabajo de un Gobierno central fuerte que incluya a todas las etnias.

Además, los participantes resaltaron la importancia de la retirada completa de las fuerzas extranjeras de Afganistán y pidieron excluir a los líderes talibanes de la lista negra de la Organización de las Naciones Unidas, para así crear “un ambiente de confianza”, según señalaría textualmente el documento.

También hicieron un llamado a las potencias mundiales para que eviten interferir en los asuntos internos de su país. Este paso garantizaría que el territorio afgano no sea utilizado para emprender ofensivas contra otros Estados, aseguraron.

Desde el punto de vista de Francisco Coloane, exoficial de la ONU en misiones en Asia y África, los talibanes “han demostrado tener una posibilidad política de empezar a abandonar la postura belicista y destructiva respecto al Estado afgano”. Además, afirmó que “Rusia da confianza a las partes que están negociando, porque no se entromete en los asuntos internos”.

La próxima ronda de conversaciones se celebrará en la capital de Qatar, Doha.