Los manifestantes a favor y en contra de Brexit se congregaron ante el Parlamento el 15 de enero de 2019 en el centro de Londres, mientras el Parlamento se preparbaa para votar finalmente sobre si apoyar o votar en contra del acuerdo alcanzado entre el gobierno de la Primera Ministra Theresa May y la Unión Europea. (AFP)
Los manifestantes a favor y en contra de Brexit se congregaron ante el Parlamento el 15 de enero de 2019 en el centro de Londres, mientras el Parlamento se preparbaa para votar finalmente sobre si apoyar o votar en contra del acuerdo alcanzado entre el gobierno de la Primera Ministra Theresa May y la Unión Europea. (AFP)

BRUSELAS — Los dirigentes británicos entraron en pánico después de que el Reino Unido votó para salir de la Unión Europea en junio de 2016. El bloque se empantanó en una crisis de migración y las fuerzas populistas antieuropeas estaban avanzando. Parecía que la decisión del Reino Unido anunciaba el comienzo de una gran desintegración.

Dos años después, debido a que la salida del Reino Unido del bloque, o brexit, parece cada vez más complicada y autodestructiva, hay una sensación creciente, incluso en los rincones populistas del continente, de que si la separación implica todo esto, mejor no lo hacen.

Nada ha unido tanto a la Unión Europea como la caótica ruptura del Reino Unido.

“Un país se está separando y se ha metido en un verdadero desorden; se ha puesto en ridículo frente a sus socios europeos”, señaló Rosa Balfour, socia principal del German Marshall Fund en Bruselas.

Los desafíos que enfrenta Europa —crecimiento bajo, la gobernanza de la eurozona, la migración, la deuda, la seguridad fronteriza y el populismo— de ninguna manera han desaparecido. Tampoco ha llegado a un consenso acerca de cómo manejarlos.

La posibilidad misma de perder a un país como el Reino Unido, que se considera tan pragmático e importante en el mundo, es profundamente dolorosa.

No obstante, en general, aunque todas las partes sufrirán con el brexit, en especial si se da el caso de una salida “sin acuerdo”, los analistas tienden a estar de acuerdo en que es probable que a la Unión Europea, que seguirá siendo el mercado más grande del mundo, le vaya mucho mejor que al Reino Unido.

La primera ministra Theresa May durante un debate en el parlamento británico el 30 de enero (Mark Duffy via REUTERS)
La primera ministra Theresa May durante un debate en el parlamento británico el 30 de enero (Mark Duffy via REUTERS)

La experiencia británica constituye un ejemplo cada vez más aleccionador, así los demás países parecen menos dispuestos de lo que lo estaban hace apenas poco tiempo a aventurarse solos.

Incluso los populistas y los nacionalistas exitosos como Matteo Salvini y Luigi Di Maio en Italia, Viktor Orbán en Hungría, Jaroslaw Kaczynski en Polonia y el partido Alternativa para Alemania han abandonado la idea de dejar el euro o salirse de la Unión Europea y, en cambio, están trabajando para cambiar el funcionamiento del bloque desde adentro.

“Quienes están a favor del brexit le han hecho un favor a Europa”, comentó Denis MacShane, escritor y ex ministro para Europa en el gobierno de Tony Blair.

“El frexit, el grexit, el italexit y todos los demás han desaparecido”, señaló. “Los populistas de derecha y de izquierda, incluyendo Syriza de Grecia y Podemos de España, han descartado totalmente la idea de abandonar la Unión Europea y el euro”.

“Todos se quedan mirando con verdadero horror y cansancio al Reino Unido, que era el país con un parlamento estable”, añadió.

La amenaza de las fuerzas populistas para la cohesión europea no se ha terminado . La Unión Europea seguirá siendo el monstruo necesario para los populistas que buscan ganar puntos dentro de la política de su país.

Debido a eso, tal vez las voces que se pronuncian a favor de Europa y los burócratas de Bruselas todavía sufran una gran derrota en las elecciones al Parlamento Europeo en mayo.

“Ahora el temor no es perder piezas, sino ser desalojados desde dentro”, comentó Nathalie Tocci, directora del Instituto de Asuntos Internacionales de Italia y asesora del jefe de política exterior de Europa.

A algunas personas, la Unión Europea, dijo: “Les parece molesta en algunas formas y a otras no les gusta, pero la gente reconoce que por el lado positivo la necesitan y por el lado negativo, no pueden separarse de ella tan fácilmente”.

Los países como Hungría y Polonia tienen muchos beneficios por pertenecer a ella a pesar de la retórica antieuropea de sus dirigentes, señaló Stefano Stefanini, quien fungió como embajador y es asesor italiano con residencia en Bruselas.

No son solo los grandes montos de dinero que obtienen de Bruselas para el desarrollo regional, sino la libertad de movimiento y de trabajo que se traducen en grandes remesas procedentes de los ciudadanos que trabajan en otras partes.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker (Reuters)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker (Reuters)

El caso italiano es más complicado, comentó, debido a que el euro se ha convertido en una especie de prisión para Italia. “No pueden devaluarlo; no pueden hacer gastos basados en el déficit”, señaló Stefanini.

“Pero desean formar parte del grupo”, continuó, “y salir de Europa no es una opción bien vista entre las bases que votan por los populistas”.

Camino a las elecciones parlamentarias europeas, existen muchas inquietudes, incluyendo la influencia que los dirigentes populistas de Italia, Hungría y Polonia tendrán sobre la próxima Comisión Europea.

“El hecho de que el Reino Unido esté en problemas no significa que nosotros estemos bien”, mencionó Rem Korteweg, investigador principal del Instituto Clingendael, un centro de investigación holandés.

El Reino Unido tiene una mentalidad mucho más estratégica que la mayoría de los Estados miembro, señaló, así que será una pérdida para Europa, en especial por los retos para el orden democrático liberal que plantean Rusia, China y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Además, el Reino Unido nunca fue la razón por la que la Unión Europea no avanzara en reforzar el euro, al cual nunca se unió Londres, afirmó Simon Tilford, investigador principal del Instituto Real de Asuntos Internacionales (Chatham House) en Londres.

La crisis británica funciona como un freno para los demás, pero también pone de manifiesto que “es prácticamente imposible abandonar la Unión Europea”, comentó. “¿Resulta sustentable proseguir, incluso si la Unión Europea continúa teniendo malos resultados?”.

Milan Schreuer colaboró con este reportaje.

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