Montevideo. El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, inauguraron este jueves en Montevideo la reunión del grupo de países latinoamericanos y europeos para facilitar una salida pacífica a la crisis en Venezuela sin injerencia del exterior.

“La mayor disyuntiva que tiene planteada Venezuela es la paz o la guerra”, dijo Vázquez, por lo que llamó a la “prudencia a la comunidad internacional”.

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Mogherini señaló que el objetivo del grupo “no es imponer procesos o soluciones a los venezolanos porque la solución a esta crisis debe provenir del pueblo de Venezuela“. Tampoco, agregó, se busca “establecer una mediación o una negociación directa”.

En cambio, destacó como el principal objetivo “evitar la violencia interna y la intervención externa” a fin de avanzar “en un proceso de acompañamiento hacia elecciones presidenciales libres y transparentes”.

La alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea advirtió sobre un potencial desborde de la crisis venezolana: “La tarea que nos ocupa es urgente y esa urgencia viene del deterioro de la situación que corre el riesgo de desestabilizar no solamente a la región”.

Pese a las diferencias entre los países que forman el grupo, Mogherini dijo que hay intención común de contribuir a contribuir a “una solución política y pacífica” a la crisis por la que millones de personas han dejado el país.

Sobre la asistencia humanitaria, eje de las tensiones en las últimas horas en Venezuela, reconoció la necesidad de “asegurar la contención y el enfoque común de la asistencia humanitaria”.

“Sabemos todos que el país precisa de asistencia masiva, sabemos todos que las necesidades seguirán aumentando. Pero tenemos que asegurar que esté canalizada de la mejor manera”.

Según sus promotores, y pese a no tener una postura unánime de apoyo al autoproclamado presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó, el grupo de apoyo tiene como objetivo “contribuir a crear las condiciones para que surja un proceso político y pacífico”, que derive en elecciones libres y transparentes.

El propio Nicolás Maduro ha dicho que espera que esta instancia de lugar a una “mesa de diálogo”.

Pero tanto Guaidó como varios países que lo respaldan rechazan esta forma de diálogo por considerar que permite a Maduro ganar tiempo.

El lunes, 11 de los 14 integrantes del Grupo de Lima reunidos en Ottawa consideraron que las iniciativas de diálogo son “maniobras dilatorias” de Maduro para perpetuarse en el poder.

El gobierno anfitrión recibirá este jueves en la torre presidencial en Montevideo a funcionarios de México, Bolivia, Costa Rica y Ecuador, como también a autoridades del bloque europeo y ocho de sus miembros no alineados en su visión.

Entre ellos estarán Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda, Portugal, España y Suecia, que reconocieron el lunes a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, tras vencer un ultimátum de ocho días a Nicolás Maduro para que llamara a elecciones. La lista, confirmada el martes en un comunicado del gobierno uruguayo, se completa con Italia, que no apoya al opositor del mandatario bolivariano.

Una fuente de la diplomacia europea indicó que el conjunto de países aspira a “encontrar un camino entre lo que quiere hacer el presidente estadounidense Donald Trump y lo que quieren hacer el mandatario ruso Vladimir Putin, el turco Recep Tayyip Erdogan y otros, algo que no es fácil”.

Según otra fuente, de uno de los gobiernos del grupo, el primer encuentro tendrá como fin “acordar los métodos de trabajo”.

Al finalizar habrá una conferencia de prensa, informaron las autoridades de Uruguay.

En tanto, la ONU informó el lunes que no será parte de ningún grupo que promueva iniciativas sobre Venezuela, para “dar credibilidad” a su “oferta de buenos oficios a las partes”.

– De neutral a indefinida –

Con el correr de los días, la cita que surgió como una convocatoria exclusiva a países neutrales por parte de Uruguay y México -dos de los pocos en la región que no han reconocido a Guaidó– cambió de naturaleza.

La invitación del 30 de enero se extendía a países y organismos que compartieran la postura de “neutralidad” de los convocantes.

Sin embargo, en una nota conjunta del gobierno uruguayo y la Unión Europea difundida el domingo, el bloque se convirtió en co-anfitrión de la reunión, uniendo esfuerzos en un grupo de contacto, lanzado días antes en Buscarest con la meta de lograr resultados positivos en 90 días.

El lunes, varios de los asistentes confirmados al encuentro en Uruguay dieron su apoyo explícito a Guaidó, echando por tierra la pretendida limitación del encuentro a países neutrales.

México, en tanto, se diferenció al informar que su canciller Marcelo Ebrard participará de la reunión, pero que no pertenece al grupo de contacto. Del mismo modo, se ha mantenido al margen de las declaraciones del Grupo de Lima, del que forma parte.

La cancillería mexicana adelantó que su intención es lograr “construir un diálogo fructífero entre la comunidad internacional que contribuya a encontrar una salida política frente a la polarización”.

El canciller boliviano, Diego Pary, también se manifestó favorable al diálogo para aplacar las diferencias.

– Anfitrión, presionado –

Guiadó escribió a Tabaré Vázquez y a Andrés Manuel López Obrador, presidente de Uruguay y México respectivamente, invitándolos exigir el “cese de la usurpación”.

La postura indefinida del país anfitrión ha dado lugar a críticas y versiones sobre vínculos ocultos entre figuras del gobierno uruguayo y el chavismo.

Guaidó aseguró el lunes que el gobierno de Maduro intenta mover unos 1.200 millones de dólares desde el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) hacia Uruguay, y pidió al gobierno no prestarse para un “robo”.

Por otra parte, el secretario general de la OEA el uruguayo Luis Almagro, quien no dudó en reconocer a Guaidó, instó al gobierno de su país a aclarar los negocios con Venezuela. Algunas versiones vinculan al hijo del presidente Vázquez con estas transacciones, lo que constituye una presión para el Frente Amplio que gobierna Uruguay desde el 2005 y que este año enfrenta elecciones presidenciales.

Fuente: AFP