Crédito: © Igualdad Animal / Love Veg México
Crédito: © Igualdad Animal / Love Veg México

Por María José Lozano*

Esta es una pregunta que la gran mayoría de las organizaciones sin fines de lucro dedicadas a ayudar a los animales se han hecho en las últimas décadas.

Y la verdad es que no ha sido fácil de responder.

La sociedad moderna es muy diversa y un error común que las organizaciones sin fines de lucro cometen es asumir que existe un solo mensaje, una sola forma de comunicar para lograr sus objetivos. Los mensajes diversificados han sido una de las decisiones más efectivas que las organizaciones más importantes han tomado. Reconocer que no somos
nuestra audiencia.

Son muchos los autores que mencionan la necesidad de transmitir la urgencia que existe de acabar con la crueldad animal desde todas las perspectivas posibles. Es decir, abordar la crueldad animal desde la ética, desde la salud, desde el medio ambiente, desde la violencia, desde la pobreza y desde ella misma. Es este último aborde el que ha llevado a las
organizaciones de protección animal como Igualdad Animal a revelar lo que sucede dentro de la ganadería industrial.

Reiteradamente sus investigadores han narrado lo difícil que es ingresar encubiertos a las instalaciones de granjas y mataderos sin ayudar de forma inmediata a los animales que ahí están sufriendo con el fin de no delatar su identidad y de poder llevar al público, ajeno a lo que ahí sucede, la verdad y así salvar a cientos de millones de animales que nacerían destinados a esas actividades.

La crueldad en los rastros es un tema recurrente (Foto: Igualdad Animal)
La crueldad en los rastros es un tema recurrente (Foto: Igualdad Animal)

Tampoco para quienes revisan y editan el contenido es una tarea sencilla. Es por eso que la mayoría de las organizaciones de este tipo ofrece apoyo profesional a sus miembros para evitar el burn-out o fatiga compasional que detona trabajar viendo constantemente escenas de violencia explícita contra los animales.

Sin embargo, se sigue haciendo por diversos motivos. Uno de ellos es el alcance mediático que tienen las investigaciones que permiten llegar a millones de personas. La prensa es menos propensa a publicar historias de éxito que reportajes que reflejan una realidad, que de no ser por ellos, la información no estaría al alcance de la mayoría.

Otro de los motivos es que estudios como el de Faunalytics “What Is The Most Effective Veg Outreach Video?” que compara la eficacia de 4 tipos de videos, uno de ellos con contenido gráfico, ha mostrado que si bien las personas que los veían al final tenían una inclinación muy similar a hacer cambios en su consumo para ayudar a los animales, el video con contenido gráfico era algo más elevado. Pero también mostró que menos personas estaban dispuestas a verlo.

Y es aquí donde regresamos a la idea inicial: no todas las audiencias son iguales. Lo que motiva a unos, puede tener el efecto contrario en otros. Es por eso que es necesaria la advertencia al principio de los videos para asegurar que el espectador tenga la posibilidad también de decidir sobre lo que ve

Desgraciadamente, es difícil informar a quienes desconocen del todo lo que sucede realmente dentro de las paredes de la ganadería y mataderos industriales de la crueldad inaudita a la que son sometidos los animales. La mayoría de las personas que siente una conexión emocional con animales como perros y gatos, no siente la misma empatía por los animales con los que normalmente no convive y que les han enseñado son, por ejemplo,
comida.

La publicidad y las tradiciones perduran en la cabeza de aquellos que nunca han visto o escuchado sobre lo que sucede en la ganadería industrial. Las investigaciones sacuden esas imágenes de verdes campos y animales felices, y permiten que el consumidor tome decisiones de manera informada.

“Acabo de ver el video de Igualdad Animal y es impactante. Algunas escenas me obligaron a cerrar los ojos. Y pues, ciertamente me hace pensar que debemos modificar, o debo, en todo caso empezar por mí, mis hábitos de alimentación”, comentó Gabriel Falcón, profesor de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) tras experimentar el proyecto de realidad virtual iAnimal.

Y finalmente, ese es el objetivo de aquellos que día a día trabajan para ayudar a los animales: mostrar que la cotidianidad de miles de millones de animales es el sufrimiento y que solo hay una persona que puede cambiar lo que ahí sucede: ellos mismos.

*La autora es coordinadora de Comunicaciones México de Igualdad Animal

Lo aquí expuesto es opinión del autor y no refleja la postura editorial de este medio