Entusiasmado por el éxito de la reciente actualización del bombardero estratégico soviético Tu-160 por la Fuerza Aérea de Rusia, el presidente de ese país, Vladímir Putin, ha vuelto a insistir en el desarrollo de un avión supersónico civil a partir de esa “brillante” aeronave que “funciona como un reloj”. 

El mandatario ruso ha asegurado que “tenemos que volver a los viajes supersónicos de pasajeros” y ha sugerido utilizar para ello una versión de ese Túpolev, mientras visitaba la fábrica aeronáutica Gorbunov, de Kazán (República de Tatarstán, Rusia) este 12 de febrero.

¿Por qué tanto enfoque en la fiabilidad?

El programa de transporte de pasajeros en los Tu-144 fue cancelado en 1978 por el alto coste de cada vuelo y por motivos de seguridad, tras las dos catástrofes que tuvieron lugar ese año en Rusia y en el Salón Aeronáutico de París (Francia) en 1973. 

Por su parte, los Concorde francobritánicos, que entraron en servicio en la misma época, dejaron de volar en 2003, tanto por razones económicas como por el accidente que sufrió en el 2000 el vuelo 4590 de Air France, que viajaba de París a Nueva York (Estados Unidos) y dejó 113 fallecidos.

No es la primera vez que Vladímir Putin plantea esta idea. En 2018, después de presenciar un vuelo de prueba del nuevo bombardero estratégico Tu-160, el presidente de Rusia dijo que el Tu-144 era demasiado costoso en su momento, pero la situación económica de su país era diferente y algunas empresas podrían operar con esa aeronave. 

A principios de este año, el Ministerio de Industria ruso anunció que la Corporación Aeronáutica Unificada de Rusia desarrollará un nuevo avión de pasajeros supersónico entre 2022 y 2025, cuyo prototipo debería estar listo dentro de tres años.

Otros proyectos de la aviación civil rusa

Anteriormente, la Corporación Aeronáutica Unificada de Rusia (CAU) presentó un prototipo de avión con fuselaje ancho, desarrollado en colaboración con la estatal Corporación de Aviones Comerciales de China. El CR929, diseñado de manera conjunta, realizará su primer vuelo en 2023 y se espera que compita con el Airbus A350 y el Boeing 787.

Se proyecta que la versión básica CR929-600 transporte a 280 pasajeros a distancias de hasta 12.000 kilómetros. Esta familia de aviones medirá 63,25 metros de largo, con una envergadura de entre 58 y 61 metros y una altura de 17,9 metros, e incluirá variantes con fuselaje extendido (CR929-700) y acortado (CR929-500).

Moscú también apuesta por otro avión de pasajeros de fabricación propia: el MS-21, diseñado para sustituir a las aronaves de fabricación soviética Túpolev, Yakóvlev y Antonov y para competir con los Boeing 737 MAX y los Airbus A320neo. El primer vuelo del MS-21, que incorpora los últimos desarrollos tecnológicos de la industria aeronáutica, tuvo lugar el 28 de mayo de 2017.

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